Cómo va a cambiar la pandemia la manera en que se venderán los pisos en la era post-Covid 19

Aunque decir que los efectos de la crisis sanitaria serán relevantes en el sector inmobiliario sea una obviedad, habida cuenta de que, en el fondo, una amplia mayoría de segmentos de actividad se están viendo tocados, es verdad que la tendencia reciente era positiva, tanto en el número de compraventas en España (según el Consejo General del Notariado el precio del metro cuadrado había aumentado un 1,5% en enero de 2020) como, en general, en obra nueva (el Ministerio de Fomento, a través del Informe de la Vivienda y del Suelo, constataba que seguía a buen ritmo la construcción antes del inicio de la pandemia), por lo que el golpe ha sido más contundente.

Sin embargo, tras alrededor de dos meses cerradas y con las medidas de distanciamiento social y de protección sanitaria en todo el país, las oficinas inmobiliarias están volviendo a una cierta normalidad que se ha traducido en retomar las visitas a los inmuebles -que no se permitían- y en la posibilidad de volver a contar con un mayor nivel de actividad de los notarios. En cualquier caso, el mercado parece haber cambiado y mucho, tanto a nivel macroeconómico (mayor nivel de desempleo, contexto de recesión, más aversión al riesgo por parte de los clientes) como en el plano social (menor propensión al contacto con otras personas, miedo a un posible rebrote, auge del teletrabajo, caída de los eventos presenciales).

En este contexto, es evidente que la manera en que se realizará la venta de inmuebles está variando, acaso para siempre, lo que obliga a los profesionales a tener muy presente hacia dónde se está dirigiendo el sector para anticiparse y adaptarse lo antes posible a la ‘nueva normalidad’ del mercado:

  • Preponderancia de lo virtual. El uso de herramientas digitales se ha acelerado de forma general como consecuencia del confinamiento. A golpe de click, los potenciales clientes tienen la posibilidad (y lo demandan, cada vez más) de buscar la vivienda que quieren en base a sus características esenciales, acceder a visitas en 3D, poder realizar simulaciones de la posible decoración, tours en directo por el inmueble acompañado incluso del agente o acceder a los planos desde diferentes perspectivas para obtener una mejor comprensión. Desde el punto de vista de los agentes, este tipo de visitas online permite ahorrar tiempo, organizar un mayor número de encuentros con clientes y descartar de manera más ágil a aquellos que realmente no van a estar interesados en comprar.
  • Máxima importancia a los servicios cercanos. La situación de alerta sanitaria ha llevado a muchas personas a valorar la cercanía de servicios esenciales para una vida cómoda. No hablamos solo de centros de salud, farmacias o infraestructuras de transporte sino de, por ejemplo, supermercados, parques, colegios o centros comerciales. Mediante cualquier dispositivo conectado a la Red, ya es posible encontrar páginas de inmobiliarias o, directamente, mapas de geolocalización que indican lo que hay alrededor de un inmueble, segmentando incluso por tipos de servicios o, por ejemplo, analizando la frecuencia de llegada de trenes o de otros sistemas de transporte público.
  • Agilización virtual de los trámites. Si bien los agentes han sido tradicionalmente los grandes apoyos de los usuarios para llevar a cabo todos los trámites burocráticos necesarios para la compra de una vivienda, aportando rigor y confianza, ahora estos profesionales pueden basarse en la digitalización para conseguir unos resultados más rápidos y fiables. Por ejemplo, verificando el pago de los recibos de un vendedor, comprobando la certificación energética de una vivienda o, directamente, tutelando mediante videoconferencia a los clientes en todo el papeleo y las comprobaciones que son precisas antes de formalizar una compraventa.
  • Comprender al céntimo el coste económico. Tanto la Ley Hipotecaria como los servicios digitales han propiciado que los usuarios tengan un mejor conocimiento de todos los gastos que existen asociados a la compra de una vivienda. Sin embargo, el mayor uso de la Red, acelerado por el auge del teletrabajo durante la pandemia, ha provocado que crezca el uso de los simuladores de hipotecas online, que calculan las mensualidades que se deberán abonar y las posibles variaciones según el tipo de interés que se apliquen. También es factible estimar todos los impuestos que se habrán de abonar según la comunidad en la que nos encontremos, el tipo de vivienda y nuestra situación particular. En todo este contexto, la labor de los agentes seguirá siendo fundamental para aportar la máxima seguridad e información en las decisiones que tomen los clientes.
  • Valorar especialmente algunas cualidades de la vivienda. Estar confinados durante varias semanas ha hecho que muchos clientes tengan una especial sensibilidad a la hora de querer vivir en hogares con espacios abiertos, como terrazas o jardines, o disponer de más extensión para poder disfrutar de ratos de ocio en familia. También es previsible que cada vez sean más valorados los inmuebles en los que se puede obtener una conexión eficiente a Internet, con habitaciones separadas para poder teletrabajar.
  • Visitas presenciales. Por supuesto que seguirán existiendo, pero las medidas de seguridad y protección, aún en la Fase 3, obligan a tener en cuenta ciertos elementos, como no estar presentes muchas personas (a poder ser, el agente más dos clientes como máximo), usar guantes y mascarillas, mantener una distancia de 1,5 metros y evitar un tránsito excesivo -o permanecer parados- en las zonas comunes, como ascensores o rellanos. Además, después de cada visita es oportuno ventilar el espacio, desinfectarlo y utilizar gel hidroalcohólico.