Conocer los certificados medioambientales en las viviendas, vital para una buena información al cliente

A día de hoy, prácticamente todo el mundo conoce lo que es el certificado de eficiencia energética, ya que resulta de obligado cumplimiento cuando, por ejemplo, se acomete una operación de compraventa de un inmueble e, incluso, a la hora de arrendarlo. Se trata en realidad de un justificante requerido por la Administración, pero impulsado desde la Unión Europea, en el que se deben incorporar todos los aspectos energéticos del domicilio, de cara a permitir una mejor evaluación y calificación de los elementos que conforman el inmueble, y que permiten concretar la llamada ‘etiqueta energética’.

Sin embargo, existen otros factores que son, también, muy relevantes a la hora de que un cliente se decante por adquirir o no una vivienda, como, por ejemplo, que tenga un diseño atractivo, que haya sido edificada con materiales de calidad o que esté ubicada en una zona determinada. Además, en los últimos años, en paralelo al auge de la sostenibilidad, está creciendo el número de compradores que quiere un inmueble que sea ‘sano’, incluyendo dentro de este término elementos como la buena ventilación, una alta calidad del aire interior (lo que implica sistemas eficientes para su distribución) o que no haya ningún material tóxico o potencialmente dañino dentro del hogar.

Para todo este abanico de parámetros relacionados con la salud existen diversas certificaciones, entre las que cabe citar:

  • Aenor Medio Ambiente. Es una etiqueta medioambiental que, entre otros ámbitos, certifica un ecodiseño eficiente o una construcción sostenible.
  • Breeam. Es el acrónimo de ‘Building Research Establishment Environmental Assessment Methodology’, y se ocupa de medir el grado de sostenibilidad ambiental para nuevas construcciones y las ya existentes. Su objetivo prioritario es “mejorar el rendimiento medioambiental de los edificios, reduciendo su impacto ambiental durante la construcción y la vida del edificio”. Evalúa categorías como gestión, salud y bienestar, energía, transporte, agua, materiales, residuos, uso ecológico del suelo, contaminación e innovación.
  • Leed. Recoge las siglas ‘Leadership in Energy and Environmental Design’, y acredita a los inmuebles que son sostenibles, en base a elementos como las técnicas de construcción, los materiales y recursos de interior, el confort de habitabilidad, el aprovechamiento del agua durante toda la vida del inmueble, la eficiencia energética y la innovación del proceso de diseño.
  • WELL. Son las siglas que corresponden a ‘WELL Building Standard’ que conjuga las mejores prácticas en diseño y construcción con intervenciones en materia de salud y bienestar, buscando que la vivienda apoye la salud, el bienestar y el confort humano. Es certificada por el International Well Building Institut y garantiza unos estándares de sostenibilidad y eficiencia energética. Está organizada en 7 categorías de bienestar denominadas “conceptos”: aire, agua, nutrición, luz, ejercicio, confort y mente.
  • Certificado Verde. Creado por la organización GBCe (Green Building Council España), garantiza que el “edificio ha sido construido respetando el medio ambiente, es compatible con el entorno y ofrece altos niveles de confort y de calidad de vida para los usuarios”. Utiliza como base el Código Técnico de la Edificación.
  • Passivhaus. Pretende reducir el consumo energético en los edificios, dejando prácticamente a cero el consumo en acondicionamiento térmico, para lo que recurre a cinco principios básicos: aislamiento, ausencia de puentes térmicos, hermeticidad, ventilación mecánica controlada con recuperación de calor y carpinterías de altas prestaciones. Entre otras exigencias, define que la demanda energética para calefacción no debe superar los los 15 kWh/m2 año,  debe tener un alto grado de hermeticidad (0,6 renovaciones de aire por hora a 50 pascales de presión) y no superar más del 10% de las horas del año, en las zonas de estar, a temperaturas superiores a 25ºC.
  • Minergie. Es semejante a Passivhaus, ya que exige edificios con un buen aislamiento térmico, estancos y con ventilación mecánica controlada. Cuenta con diferentes versiones y niveles de exigencia: la Minergie, que es la menos exigente; la Minergie-P, que sería el equivalente a Passivhaus; o la Minergie-ECO, que tiene en cuenta el impacto de los materiales utilizados, tanto en su fabricación como en la influencia sobre los usuarios.
  • Ecolabel. Es la etiqueta ecológica de la Unión Europea y promueve en todo el continente una construcción más sostenible que tenga en cuenta aspectos medio ambientales, económicos, técnicos y sociales. Su premisa fundamental no es determinar que un material sea natural y ecológico, sino que ha rebajado sus toxinas.
  • FSC. La etiqueta del Forest Stewardship Council garantiza que los productos que la poseen, como mobiliario, escaleras o suelos en viviendas tienen su origen en bosques bien tratados y gestionados de manera eficiente y respetuosa con el medio ambiente.