¿Qué formación debo tener para ser agente inmobiliario?

Aunque en España la profesión de agente inmobiliario no está regulada de manera integral, en muchos otros países europeos sí que lo está. De todas maneras, cada día es más imprescindible contar con un documento que acredite la capacitación profesional, así como colegiarse en el Colegio Oficial de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria (API), cuyo principal requisito que se exige es contar con el Título de Agente de la Propiedad Inmobiliaria. Para obtenerlo, se deben cumplir, al menos, los criterios de estar en posesión de un título universitario o superar la prueba convocada por el Ministerio de Fomento.

Estar colegiado permite al agente gozar de los siguientes beneficios:

  • Tener un reconocimiento profesional en el mercado.
  • Contar con asesoría judicial, fiscal y técnica.
  • Poder acceder a las bolsas de peritos judiciales.
  • Disponer de un seguro de responsabilidad civil.
  • Optar a la formación continua a través del acceso a cursos y seminarios.
  • Estar al día de todo lo que ocurre normativamente en el sector mediante la recepción de notificaciones, informes y circulares.

Aunque es de carácter voluntario, hay comunidades que disponen de registros para agentes inmobiliarios, como Madrid (RAIN) o Cataluña (AICAT), siendo éste último, de caráter obligatorio.

Habilidades y cualidades

Además de todo ello, la excelencia profesional en aumento que hay cada vez más en este colectivo, obliga a los agentes a mejorar y pulir sus habilidades para ofrecer el mejor servicio posible. Entre los principales skills clave que cabe destacar, se encuentran:

  • Especialización y conocimiento. El mercado inmobiliario evoluciona de manera constante, por lo que hay que estar atento a cualquier novedad que se produzca, de cara, sobre todo, a que los clientes reciban un valor añadido diferencial. Además, conviene que haya algún ámbito en el que la especialización del profesional sea máxima, ya que así optará a posicionarse como fuente experta de cara a usuarios, colegas, medios de comunicación y otros stakeholders.
  • Empatía y sensibilidad. Ya no vale con contar con buenos activos y propiedades para triunfar en el mercado. Los consumidores necesitan (y exigen) recibir un trato personalizado, sentir que se les escucha y que comprenden sus necesidades para poder encontrar lo que realmente están buscando. En este sentido, el trato personal es un elemento clave para el éxito de cualquier agente, y eso solo se consigue cultivando y trabajando el aspecto humano.
  • Implicación. Las nuevas tecnologías obligan al profesional a estar a disposición del cliente casi en cualquier momento, pero, también, a brindar una atención personalizada, que demuestre su compromiso para conseguir responder eficazmente a los deseos de cada usuario. Este cóctel bien combinado generará una relación de confianza, que, además de sentar las bases de una relación duradera, aumentará notablemente las opciones de llegar a buen puerto en cualquier proceso comercial.
  • Conocer la normativa. Al menos en lo referente a la Ley de Arrendamientos Urbanos, el agente debe ser capaz de poder responder a las preguntas que le hagan sus clientes, no dejando nada a la improvisación. En esta línea, cualquier modificación o cambio de este texto también deberá ser seguido y monitorizado, ya que una buena opinión como profesional en este sentido por parte de los clientes es el mejor aval sobre la calidad del trabajo que se desempeña.
  • Aprender y actualizarse en técnicas de venta. Se sea o no propietario de una inmobiliaria, un agente siempre debe estar al tanto de nuevas estrategias de marketing dirigidas a sacarle un máximo provecho a su trabajo. Cada vez hay en el mercado una mayor oferta de cursos destinados a formar en este tipo de competencias, lo que puede marcar la diferencia entre ser un buen profesional o un profesional realmente de éxito.
  • Ser proactivo, con capacidad para salir a buscar continuamente oportunidades y flexibilidad para ver de qué manera pueden encajar esas potenciales oportunidades en su portfolio de activos inmobiliarios o en su estrategia de trabajo. Ser extrovertido o tener habilidad en el trato con las personas son cualidades complementarias en este apartado.
  • Llegar a ser una persona muy productiva, con capacidad de asumir varias tareas al mismo tiempo, entre llamadas, visitas, formación o gestión de carteras. Además, el orden y la organización serán claves para que, también, el agente se convierta en alguien sumamente eficiente.