El Euribor en caída libre, nuevo argumento comercial para retomar la venta de viviendas

El Euribor, acrónimo de Euro Interbank Offered Rate (Tipo Europeo de Oferta Interbancaria, en español) es el indicador más utilizado en España a la hora de calcular créditos hipotecarios para la compra y la venta de inmuebles. Desde su introducción en 1999 tras la entrada en vigor del euro, su cálculo se ha visto determinado por diferentes entidades bancarias que forman parte de la Federación de Banco Europeos, siendo su primer dato registrado, en enero de ese año, del 3,062%. En 2008, como consecuencia de la escasez de dinero de circulación en aquel momento, como consecuencia de la recesión global de la economía, tocó su máximo histórico, con el 5,393%.

A partir de ese año, el Banco Central Europeo (BCE), al igual que otros bancos centrales de todo el mundo, decidió inyectar liquidez y bajar los tipos, de modo que se fomentase la reactivación de la economía y que la gente comenzase, de nuevo, a solicitar más préstamos, créditos o hipotecas. Desde entonces, y con algunos vaivenes lógicos por distintas vicisitudes, el Euribor inició una curva descendente, hasta el punto de que este pasado mes de septiembre, el propio Banco de España confirmó que se había situado en el -0,415%, encadenando su cuarto mes consecutivo de caídas.

Estos descensos en el Euribor a 12 meses, principal índice al que están referenciadas la mayoría de las hipotecas en España, implica que las cuotas anuales de muchas de ellas referenciadas a tipo variable caigan, lo que aumenta su atractivo para algunos potenciales compradores de vivienda, ya que ven cómo su pago será menor, aliviándoles, de este modo, el bolsillo. De hecho, algunas entidades, como, por ejemplo, Bankinter, prevén que seguirá en negativo, al menos, hasta 2022.

Beneficios para los distintos stakeholders

En un contexto marcado por la incertidumbre económica como consecuencia de la reciente crisis sanitaria por el coronavirus, una bajada en las cuotas de las hipotecas supondrá, para muchas familias, disponer de un mayor poder adquisitivo, aumentando su nivel de consumo y, con ello, el interés por la compra de inmuebles, lo que puede ser muy importante para la reactivación general de la economía. Y es que, en teoría, cuando el precio del dinero está bajo, las personas están más dispuestas a gastar más en detrimento del ahorro.

Desde el lado de los vendedores, este aparente mayor dinamismo en el sector puede animar a muchos a poner su vivienda en el mercado, en especial, en aquellos núcleos urbanos más grandes, donde las fluctuaciones en los precios son tradicionalmente menores, o en las zonas más turísticas, habida cuenta de que, muy probablemente, queda todavía tiempo para que se normalice el tráfico aéreo mundial, lo que incitará a bastantes familias a apostar por el turismo nacional.

Para las entidades bancarias, los descensos prolongados en el Euribor también son una buena noticia, ya que pueden ofrecer hipotecas a tipos fijos en condiciones más ventajosas y, con ello, asegurarse una base mayor de ingresos estables a través de clientes que quieran conocer de antemano lo que van a pagar de principio a fin. Cabe recordar que la Ley Hipotecaria establece un suelo legal del 0%, por lo que los bancos nunca se verán afectados por tipos de interés negativos en este tipo de productos firmados desde junio de 2019 aunque se prolongue el desplome de este indicador.

De hecho, es muy probable que, en esta coyuntura, los bancos opten por poner en el mercado hipotecas con intereses muy cercanos a cero. A este respecto, es preciso señalar que en los préstamos hipotecarios de tipo variable intervienen dos elementos: el índice de referencia (que suele ser el Euribor) y el diferencial, que es una parte fija que se suma a la anterior.

Nuevo impulso

Este efecto catalizador que puede suponer un Euribor en tipos negativos durante un periodo de tiempo prolongado para dinamizar el mercado inmobiliario debe servir de estímulo para los agentes inmobiliarios, que están ante el reto de reactivar las ventas en el sector, a pesar de las especiales circunstancias derivadas de la pandemia. Para lograrlo, deben apoyarse, por supuesto, en su conocimiento experto del mercado, en su visión holística del cliente potencial y en su portfolio de habilidades comunicativas y emocionales para conectar con él. Todo ello apoyándose, en esta coyuntura tan excepcional, en el uso de herramientas telemáticas que pueden servir de necesario complemento para mejorar la atención a los usuarios y, con ello, generarles experiencias de compra muy positivas.